Por Belinda Terneus
Explorar la identidad de género nace con la Teoría Queer, planteando la idea de quebrantar con la héteronormatividad.
Desde el 2008, Desbordes de Género ha trabajado con esta teoría, realizando actividades que van en contra de lo conocido como normal en la sociedad y desde entonces ha recibido a personas que han buscado sentir cómo es estar “en ese otro lado”.
La palabra queer es un término peyorativo en inglés que era utilizado para describir a quien era raro, sin embargo la comunidad GLBTTIQ se dio cuenta que podía tomar esa palabra y subvertirle, refiriéndose a ser diferente a los demás, incluyéndola en sus siglas.
En el Ecuador, el Colectivo Desbordes de Géner@ trabaja con la Teoría Queer. Sus experimentos se enfocan en sentir y estar en los zapatos de otro para ver lo complicado que puede ser su mundo.
Algunos de ellos son vestir a la mujer como hombre para que se vea y actúe como tal, o viceversa, introducir en espacios cotidianos a gente con este disfraz y ver la reacción de los demás, es decir romper las reglas de lo considerado “normal”.
El Colectivo nació en junio del 2007 cuando se asoció la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), a la cabeza de María Amelia Viteri, y el arte y el activismo con el Teatro Dionisios a cargo de Daniel Moreno.
En un inicio era un curso abierto con el nombre “Re-inventando cuerpos’ a cargo de María Amelia.
Para Juan Zabala, uno de sus miembros, “la mejor forma de entender es desde el cuerpo, y hay una noción que se llama incorporación, es decir, hacer del cuerpo o aprender en el cuerpo.
Yo sé lo que es estar con tacos de aguja, o no poder rascarte el rostro para que no se te corra el maquillaje. Son cosas que cualquier hombre no entiende, pero es algo del diario vivir de las mujeres”.
A pesar de que queer se usa más en el sentido de sexualidad y género, se aplica en todo aspecto de nuestras vidas. Si una persona cree estar fuera de lugar, ser diferente a los demás o hace actividades distintas a lo que es considerado normal, puede ser calificado como queer.
Respecto al género, la teoría plantea que la orientación e identidad sexual de cada persona es el resultado de una construcción social. Es decir, no es biológico o de naturaleza humana que haya papeles sexuales, sino que la sociedad establece que el hombre se desempeñe y sea de cierta manera y de igual forma la mujer.
Cree en la posibilidad de repensar las identidades fuera de los cuadros normativos en la sociedad y cuestiona la héteronormatividad (hombre/mujer).
Critica que haya reglas para ser hombre y mujer, como el color azul para ellos y el rosa para ellas, que los vestidos no puedan ser usados por hombres o que las mujeres no pueden tener bigote.
Sus propuestas se construyen mucho desde el feminismo, ya que éste busca la igualdad de género, visibilización y posicionamiento de la mujer, y el movimiento GLBTI que busca lo mismo pero para su comunidad.
Sin embargo las feministas y las minorías de género temen que éste desaparezca, “¿cuál es el miedo? que un día salgas como chica y otro no, o que tu pareja sea un día un chico y otro una chica, es decir, que diferencia de género ya no exista”, comenta Juan.
La teoría afirma que la identidad sexual no es lo que somos sino lo que hacemos, a través de la repetición de actos que dependen de convenciones sociales.
